Proximamente - Proximamente - Proximamente - Proximamente - Proximamente - Proximamente - Proximamente - Proximamente -

#004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004 #004

Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta DOLOR

Cuento - Daniel Frini

Es raro, pero duele más cuando castiga el cuero del cinturón, la punta donde están los agujeritos, que cuando te pega la hebilla. Debe ser porque la hebilla abre la carne y deja escapar al dolor. No sé. Pero cuando castiga la hebilla, las heridas cierran de a poco, las costras se ponen duras y el pellejo tira cuando hacés un movimiento, aunque sea chiquito. Más cuando las cicatrices se montan unas sobre las otras, y te quedan el lomo y los brazos y las patas llenos de dibujos rojos y marrones que parecen caminitos de un mapa .    Él te dice «Hacé», y yo le digo que me explique cómo se hace, porque no sé cómo se hace. Pero él no te explica y te manda. «Hacé», te dice; y como yo no sé, hago las cosas mal y él se enoja. Vos ves venir el castigo ¿Sabés dónde lo ves primero? En los ojos. Se le ponen como duros y rojos, se le entrecierran como los ojos del chino del supermercado. Así: finitos ¿viste? Después, en la boca. Hace una mueca rara, como que la mandíbula se le tranca. No sé...

Relato/Epistola - Andrés Villafrade

   “Se puede tener en lo más profundo del alma, un corazón cálido, y, sin embargo puede que nadie acuda jamás a acogerse a él”   ¡Querida mía!, ¡Amada, Hermana!, ¡Compañera! Te envió con todo mi amor, mis fuerzas, una oreja para que le hables en las noches de silencio, no necesito dos. Extrañas voces me hablan del amor. Extrañas voces me dicen que un Dios se ríe de mí, dice que te dé una oreja y que así me escucharás. Si necesitas mi lengua hazlo saber. Esa lengua de otro tiempo, esa lengua que apacigua el silencio, que nos habla del corazón; esa cosa fría como piedra que tenemos allí y cuyo disparo nos salvará. ¡Querida mía! “Quiero estar solo, estar triste” quiero enviarte mis dedos que ansían tocarte, y quiero y estoy pensando seriamente sacar mis ojos para poder mirarte. No puedo verte con otros, no puedo y mis ojos están cansados, las Moiras me han dicho que los obsequie, que no los necesito más, que los arranque me dice Edipo, que los arranque para que no vuel...

Poema - Lizette Plascencia

He abrazado en mi pecho hipotético más humanidades que Cristo Fernando Pessoa   Mi condena yace en un reloj al que le sobran cinco minutos de arena y aún así no logra alcanzar al presente: a mi pena le caben siete mil millones de nombres, por eso me pesa tanto el cuerpo.   A veces, el dolor se concentra en alguna parte de mí, y no me doy cuenta hasta que me descompone. Hoy me rompió la espalda, de tantos mundos que se terminan, y sólo lo sé por el ruido que hacen los añicos revoloteando cada vez que mis pulmones toman aire.   En el pedazo de verdad al que tengo acceso está la negación de una presencia incongruente, están las palabras que migran de la razón a la incredibilidad: el cielo está cayendo a destellos.   Me dicen que no pasa nada si se desprende de a poco, que sus fuegos están muy lejos y no pueden lastimarme; pero yo veo las detonaciones cada vez más cerca. No voy a asumir la culpa de su daño; lo que está oc...

Poema - Iliana Hernandez Arce

    He sentido el blanco hasta los huesos      blanco insaciable      blanco piedra       el pánico confundido con mis órganos      mi cuerpo fragmentado sobre una mesa metálica       he sido dolor ante miradas indiferentes      he escuchado mis palabras caer dentro de una elipsis      otras voces quitándome mi voz      pude ver el blanco volviéndome invisible el psiquiatra tiene noticias mías   negación patológica     el ginecólogo   inducción ovulatoria    he sido penetrada por instrumentos fríos y afilados     he visto mi sangre desatada     he volado en el octavo cielo del lexotan   como pez hasta la orilla en busca de otro cuerpo     he volado sobre mis restos cada noche sin l...

Poema - Gaby Escobar

Danzan impotentes, lenguas de fuego los cercan, les nubla la mente. Su ingenuidad presagia malicia. ¡No les hagan daño! ¡Déjenlos que vivan, que lloriqueen y coman tierra! ¡Déjenlos andar descalzos, que se revuelquen en la arena y arranquen del jardín mil rosas blancas! ¡Déjenlos que guarden, sin saber, la sonrisa del último instante! Y dejen que nos conmueva su cántico inocente. Una herida enciende la luz, en la sangre palidecen los tiempos, la vida gira al instante, retornando al origen de sus días. Anclados a la vida no conocían a la muerte, que sin previo aviso, les ha revelado secretos. Los niños de pelo rojo volaron libres como aves del desierto.   Texto : Los niños del pelo rojo Escrito por : Gaby Escobar Ilustraciones : Malpensante Fanzine      

Relato - Lisandro Romero

No era necesario que su lengua siguiera testeando su labio inferior, eso que salía era sangre. Pero también tenía un cuerpo y unos hombros que lo sostenían y le impedían caerse del todo. Miró su reloj: el cristal partido y con éste la promesa de lo sumergible.   Le dolía más que su boca, más que las patadas en las costillas, le dolía el afecto que llegó a sentir por ese objeto. Para hacer todavía más evidente su martirio, se dedicó a buscar su imagen refractada en el aparato.   Eran las cuatro y dos de la mañana. Su cara sangraba y el reflejo distorsionado le devolvió el horror que perseguía.    Hacía frío y no podía llegar a casa así. Si hubiera podido pagar un hotel   hubiera tenido el consuelo necesario. Le gustaba la idea del hotel, la idea de llegar a un lugar donde nadie le pregunte como estuvo su día. No solo ese día, no solo a esa hora y con esa sangre chorreando por su cuello, sino siempre, incluso en los días felices. Había vivido tres meses en el ho...

Microrrelato - Iván Saucedo

  Matando el rato, el niño se entretiene arrancándoles las patas a las moscas, las forma en hilera. La madre, que viene de sacar agua del pozo, lo descubre: —Chamaco pendejo, no seas cruel—. De la golpiza, le apaga un ojito. Texto : Justicia Escrito por : Iván Saucedo Ilustraciones : Malpensante Fanzine      

Microrrelato - Dulce M. Becerra

El mundo está en medio de un agujero negro, la gente sufre, los niveles de ansiedad suben y a mí me preocupa cómo ese torrente de oscuridad puede acabar con la humanidad ¿Cómo se puede sacudir tanto dolor del mundo? ¿Cómo limpiar la mancha de barro del parabrisas? Texto : Mancha Escrito por : Dulce M. Becerra Ilustraciones : Malpensante Fanzine      

Cuento - Alejandro Barrón

El infante cruza la carretera y es impactado por un automóvil. El infante muere instantáneamente.    El infante de tres años cruza la carretera y es impactado por un automóvil negro como salido de la nada. El infante vuela por los aires y muere instantáneamente.    El infante, que tres días después habría de cumplir cuatro años, cruza la carretera, descalzo, pero no logra llegar al otro extremo. Un automóvil negro lo impacta por la cadera y lo lanza varios metros, dejando un cuerpo regordete y muerto en un sembradío de maíz.    El infante, a quien llaman cariñosamente Luigi, cruza la carretera en cuestión de dos segundos. Se escuchan sus pasos descalzos en el asfalto tibio. Y después el impacto. El infante vuela por los aires, hasta elevarse al maldito cielo, de donde no bajan nunca más los seres que amamos. Un hombre en estado de ebriedad desciende del auto, y se queda en silencio e inmóvil: ha matado a un niño, sin querer tal vez, pero lo h...